Entradas populares

Vistas de página en total

domingo, 30 de octubre de 2011

LA FANTA, EL KITKAT Y EL DÍA DE LOS MUERTOS

LA FANTA, EL KITKAT Y EL DÍA DE LOS MUERTOS.

Meto una moneda de un euro en una máquina expendedora y me da una Fanta de naranja. Luego meto otra y me entrega un Kitkat (chocolatina). Después se los subí a la enferma que había ido a visitar al hospital. Para endulzarle el día.
A mi ya me lo había amargado, de nuevo, la lectura de dos diarios regionales. Diferentes pero iguales. Válgame el pareado.
Que si sí, que si tal, la economía para aquí y los cinco millones de parados –soy uno de ellos - por allá. Que vamos a remontar por los cojones. Y los de las promesas, que lo van a arreglar con la punta del nabo. Dando pasta a los bancos, como siempre.
Que hay que salirse de euro ayer - yo nunca quise entrar - y que, los que se lo montan guay son los chinos. Hombre claro con las esclavas viviendo al lado de una montaña de pantalones vaqueros y con la pata encadenada a la cama. Así tienen unos precios cojonudos y son los dragones del baile. Un espejo muy bonito dónde mirarnos.
Y luego los enterados, siguen dando lecciones de economía.
Saben lo que costaba el Kitkat en pelas, no se acuerdan. Pues mírenlo. La Fanta igual. Yo no pienso hacerles sus deberes. Pero a lo mejor con veinte duros, de los bonitos tiempos de la pela se compraban las dos cosas. Y sobraba tela. Así que a hacer las cuentas. Se ganaban cien mil, pero eran mucho más que mil euros. Sumen, resten, multipliquen y sobre todo dividan. Dividan por tres o por cuatro y les saldrán las cuentas. O multipliquen por tres o por cuatro si son políticos y les saldrán las cuentas. Si son banqueros con sueldo blindado por sí mismos, entonces multipliquen por seis y les saldrán las cuentas.
Y luego con la notita en la mano, por favor, dénsela a los economistas para que se limpien el culo con ella. Y sigan diciendo burradas.
Cuatrocientas pelas por una chocolatina y un refresco en una máquina es un puto clavo. Aunque nos lo cuente el mismísimo Papa Noel.
Como viene el día de los muertos, o el de los santos, o el de halowin, o el de San Pedro pasado mañana he pensado:
Que voy a visitar los míos, pedirles argo, llorarlos un poquitín – sin pasarse – y decirles que bueno. Que tienen poca mano allá donde carajo estén y que mejor que estuvieran aquí, que se reirían mucho más. Con la que viene. Y los que vienen.
Por cierto señores no voten a nadie, por favor. Que luego van y trincan.
Retomo. Después de acordarme de mis muertos me voy a acordar de los de ellos.
De los que nos metieron pal euro.
De los que nos metieron en la OTAN.
Y sobre todo de los muertos de los que nos dicen que estamos remontando.
A todos esos recordarles que en las revoluciones se cortan cabezas.
Verdad Gadafi.

José Juan Aparicio.

domingo, 23 de octubre de 2011

LOS PUERTAS

LOS PUERTAS

En mis tiempos, la época jipi, se ligaba con el rollo de paz, amor y flores. A lo sumo sexo, drogas y rock and roll.
Había cabrones, pero no tantos y claro, era más difícil encontrártelos.
El Tordo y yo, nos largábamos muchas veces - por no decir siempre - sin pagar de los garitos. El popular SIMPA de hoy en día. Aunque en aquella era, nosotros lo llamábamos SPT (sedientos pero tiesos).
Muy a menudo y esto es literal, volábamos con los puertas corriendo detrás de nosotros y arañándonos la chupa como en los dibujos animados. Pero nunca nos alcanzaron y nunca pasó nada. Además volvíamos, repartíamos abrazos entre ellos y gastábamos la pasta, cuando la había. La verdad es que casi era un milagro. Uno de los SPT más sonados fue cuando arranqué mi ochocientos cincuenta con el encargado de un local golpeándome sutilmente la ventanilla con una factura de doce mil en la mano. Después de eso ese señor, no se le puede decir de otra manera, me invitó a alguna copa que otra. La verdad, es que era lo que podríamos definir como un estilo gamberro-simpático. Hilando muy fino y a menudo, metiendo gente en el local que se dejaba la tela.
En el fondo, muy en el fondo, lo hacíamos bien, caíamos bien, procurábamos no cagarla y dábamos ese ambiente bohemio que tanto se llevaba en el terciario.
También había congéneres nuestros menos afortunados. Dos abogados, recién salidos del horno, se fueron a un pueblo de Ávila  a poner bufete. Y tuvieron mucho éxito y muchos pleitos. Defendiéndose a ellos mismos. Acababan todas sus bolas subidos en un monumento que hay en la Plaza Mayor. Una cabra encima de unos riscos. Los dos, uno delante agarrado a los cuernos y otro detrás, de paquete. Como si fueran en moto. Rummmmmm,rummmmmm.
Estos tipos no hilaban tan fino, y una noche sí y otra también, aparecían con contusiones varias, ojos morados y diferentes tropezones con puertas y caídas fuertes de escaleras.
El más peligroso, era un ya incipiente negociante de géneros varios. Una vez cuando él machaca de turno apodado el Cebú (imagínense al tipo) le reprimió de palabra, se encontró con una navaja en la barriga y claro el buey se cagó. Pero aún así, ese tipo sería hoy lo que podríamos llamar cordial.
En los tiempos que corren, dónde los pibes no han vivido una dictadura, ni saben de estrecheces, impera la falta de humor y el mosqueo fácil. Producto de la mezcla de ignorancia, imbecilidad y analfabetismo crónico – de ellos y de sus padres – si a esto le añadimos altas dosis de sustancias varias que elevan la autoestima ya tenemos lío.
A su vez los puertas, han mutado en la misma especie y con el mismo menú.
Coche trucado, gimnasio, obsesión por la imagen, violencia contenida o no, mal humor y complejo vitamínico. A esto le sumamos los consumos varios y nos da el perfil del menda.
Por la mañana trabajo en un gimnasio de monitor, decía un negrito 4x4 en la tele. Lo que no decía es la cantidad de anabolizantes y demás mierda que también se encarga de pasar y que constituyen los principales honorarios de su trabajo diurno.
De noche estoy de portero en una discoteca. Allí pasa-vende otras cosas y tampoco lo dice. Total 4 sueldos 2+2, ni crisis ni ostias.
El fulano toma de todo, le gusta dar leches y a los que entran igual. Un esquizofrénico choca con otro y no hay que hacer esfuerzos para llenar los informativos de la tele.
Como siempre en medio algún que otro – pocos – sanote y algo lelo, se suele llevar lo que no está escrito ni era para él, con resultados imprevisibles.
Soluciones varias:
Una ya la han hecho los iluminados: dar títulos de gorila.
Otra detener a las mafias que controlan las puertas de los garitos. Veremos lo que duran guardados.
Tercera que el gobierno siga dando pasta a bancos y cajas que no tienen.
Cuarta con esa pasta de los bancos seguir dando cursillos de gorila especializado en buenas maneras. Para crear empleo.
Quinta, una solución más tradicional: la cerbatana, el curare de guerra y la buena puntería. Siempre se puede ir a un curso en el Amazonas, que además queda muy ecológico.
Luego queda emboscarse bien, esperar la noche y zaaas. De repente se cae un puertas al suelo, empieza a echar espuma por la boca y palma en tres minutos.
Se lo han cargado los aucas, dice la chica del telediario.
 Ese ya no va a matar a ningún chaval por tocarle el culo a su novia.
Digo yo.

José Juan Aparicio.